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El sector de automoción está atravesando su propia “tormenta perfecta”, que le obliga a llevar a cabo una profunda transformación y de la que, cuando acabe, saldrá con rasgos muy distintos de los que hasta ahora le han caracterizado. Los rápidos avances hacia una movilidad eléctrica, conectada y autónoma, plantean una serie de cambios legislativos, tecnológicos, culturales y económicos que provocarán efectos disruptivos en la cadena de valor del sector del automóvil.
Estas serán las principales tendencias en 2019 según el informe Global Automotive Executive Survey elaborado por KPMG a raíz de una encuesta a más de 1.000 directivos del sector del automóvil y unos 2.000 consumidores de todo el mundo.

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Digitalización y conectividad

Contar con una estrategia clara de posicionamiento en el nuevo escenario que se está conformando, es crítico para poder atender con éxito las nuevas demandas de movilidad del consumidor. En el caso del automóvil, la digitalización y la conectividad llevan directamente al vehículo conectado y autónomo, que circulara por nuestras carreteras antes de lo que pensamos. El vehículo conectado ya es una realidad aunque la conexión actual –GPS, sistemas de conducción asistida (ADAS) o conexión directa con la aseguradora en caso de accidentes, entre otros- son solo el principio de lo que vendrá. Y un paso previo a la conducción autónoma, proceso que exige de una inversión en innovación constante por parte de los fabricantes y la adaptación decidida del marco regulatorio.

Se estima que para 2025, el 68% de los vehículos vendidos contarán con algún tipo de conectividad y que en 10-15 años, la totalidad de la flota de vehículos estará conectada. “Una buena forma de añadir valor al cliente y ofrecerle experiencias personalizadas es aprovechar la ingente cantidad de datos que producen tanto los propios automóviles como sus conductores. La tecnología y los datos que genera un vehículo durante su utilización serán un elemento disruptivo que ayudará a fidelizar la relación de los consumidores con las marcas de automóviles.”, señala Begoña Cristeto, socia responsable de automoción de KPMG en España.

Se estima que en 2030 la autonomía de los vehículos será total. Las grandes marcas fabricantes trabajan con el 2021 como horizonte para empezar a comercializar sus vehículos autónomos.

Se estima que en 2030 la autonomía de los vehículos será total

El vehículo conectado y autónomo circulará por nuestras carreteras antes de lo que pensamos

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Nuevos modelos de negocio

La digitalización y conectividad, unida a los cambios demográficos y nuevos hábitos de consumo exige a los fabricantes de automóviles buscar nuevos modelos de negocio.

El gran cambio pasa por adaptarse a la nueva mentalidad: frente a la compra en propiedad del vehículo, cada vez más consumidores ven en el car sharing o coche compartido una solución de movilidad menos costosa y más adaptada a sus necesidades reales de consumo. Los fabricantes de automóviles no solo se han subido a ese tren con la creación de alianzas y empresas conjuntas, sino que han comprendido que se impone la visión de servicio o SaaS.

El informe Automotive Executive Survey de 2017 recogía la convicción de la mayoría de los directivos (85%) de que, en el futuro, el sector generará más ingresos con el ecosistema digital que rodeará a la industria que con la mera venta de coches. El surgimiento de nuevos modelos de negocio es lo que está impulsando a las empresas a plantearse la necesidad de cooperación para crear un ecosistema de movilidad.

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Ecosistema de movilidad

Como en el resto de industrias, también en el automóvil, el cliente estará en el centro y en torno a él se articulará el ecosistema de movilidad que integrará a los diferentes actores que, de alguna manera, participan en la industria. El ecosistema de movilidad integra desde los fabricantes de automóviles a operadoras que garantizan la conectividad, empresas de tecnología, eléctricas, entidades financieras, autoridades reguladoras y gestoras del tráfico, proveedores de Internet, gestores de flotas, agregadores de datos y gestores de las infraestructuras utilizadas, entre otros.

“Estamos en definitiva ante un nuevo modelo que balancea el equilibrio hacia un cliente con poder, que impone sus tendencias y que demanda transparencia, flexibilidad e inmediatez en los servicios y en el que asistiremos a la interacción y creación de nuevas cadenas de valor trasversales entre diferentes sectores industriales y de servicios y que supondrá una transformación total del sector que pasa de ser proveedor de vehículos a proveedor de servicios de movilidad”, añade Cristeto.

Otra de las barreras llamadas a desaparecer es la que separaba al transporte del de viajeros y de mercancías

Otra de las barreras que también se diluirá es la tradicional entre transporte de viajeros y de mercancías. De hecho, el 60% de los directivos consultados en el citado informe cree que en el futuro dejaremos de diferenciar entre uno y otro, porque ambas, pasajeros y mercancías, se integrarán en el ecosistema de movilidad y la empresa que ofrezca la mejor experiencia de cliente para personas y mercancías probablemente será la propietaria de la plataforma.

30% de la producción mundial en 2040 serán vehículos eléctricos de batería
23% serán vehículos eléctricos de pila de combustible
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Cero emisiones

El creciente compromiso de países, gobiernos, organizaciones y sociedad en general con la sostenibilidad y la reducción de los efectos del cambio climático están entornando la puerta a los motores de combustión tradicional y abriendo el paso a los vehículos eléctricos. Su esperada revolución tomará forma a medida que sigan bajando los precios de las baterías y el precio de los vehículos eléctricos pueda competir en igualdad de condiciones con el resto de tecnologías. De momento, todavía hay que esperar. Las estimaciones apuntan a que en 2020 las ventas de coches eléctricos superarán los 2,2 millones de unidades, lo que supone el 8% de la flota mundial.

Los consumidores encuestados en el informe Global Automotive Executive Survey apuntan al precio, a la falta de infraestructuras de recarga de la batería y a la gama disponible en la actualidad, como los tres factores que, en ese orden, les frenan a la hora de comprarse un vehículo eléctrico.

Las proyecciones del informe de KPMG señalan que, en 2040, los vehículos eléctricos de batería (VEB) coparán un 30% del total de la producción mundial, seguidos de los híbridos (25%), vehículos eléctricos de pila de combustible (VEPC, 23%) y de los motores de combustión interna (MCI, 23%). Sin embargo, no habrá soluciones globales. Ante la diversidad de opciones tecnológicas existentes, los países en general, desarrollarán en mayor medida aquellas tecnologías relacionadas con sus recursos disponibles: se espera que Estados Unidos se centre en los motores de combustión interna (MCI) y China domine el mercado de e-movilidad.

Dicho de otra manera, la elección de una u otra solución dependerá no de los fabricantes de automóviles, que en las últimas décadas asumieron la responsabilidad de la agenda tecnológica, sino en mayor medida de los reguladores y de las políticas industriales que decida cada país.

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Políticas económicas y declive europeo

Además de los retos anteriormente citados, la industria de la automoción cuenta con un entorno sumamente complejo por la contracción de los mercados globales, las políticas proteccionistas y los cambios en los equilibrios del comercio internacional, y las incertidumbres geopolíticas que caracterizan el mercado internacional.

Cada vez más, el análisis de los riesgos geopolíticos se está convirtiendo en imprescindible en la toma de decisiones de las empresas. Especialmente, cuando las tensiones vienen provocadas por tendencias proteccionistas de países como Estados Unidos, con un impacto directo en sus relaciones con importantes áreas económicas como son la Unión Europea o China, sin olvidar el Brexit.

La amenaza de un replanteamiento de las reglas de la globalización y el libre comercio e inversiones internacionales tendrá un gran impacto en Europa. El 67% de los directivos globales encuestados por KPMG cree que solo el 5% de los vehículos producidos en 2030 saldrán de las fábricas del Viejo Continente, frente al 15% en 2018. Esa visión, que destaca sobre todo entre los directivos de India, Norteamérica y China, no es tan dramática entre los directivos europeos.

Los directivos creen que en 2030 Europa fabricará solo un tercio de los vehículos actuales

“El centro de gravedad comercial se está trasladando del Atlántico al Pacífico a gran velocidad. El eje Atlántico, tradicionalmente sustentado entre Estados Unidos, Alemania, España y Francia tendrá que redoblar sus esfuerzos para mantener la pujanza internacional. Si a esto unimos un escenario de demanda creciente en economías emergentes, frente a mercados tradicionales maduros, aun se desequilibra más el eje económico claramente hacia las economías del Pacífico, y nos sitúa ante un reto global complejo en el que las claves para la industria europea son la innovación, la flexibilidad y la rapidez para adoptar estos cambios”, concluye la socia de automoción de KPMG.

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