Mejorar la competitividad a través de una cultura ‘data driven’ es posible

Para las compañías cuyo modelo de negocio se basa en los datos, tratarlos como un activo más y monetizarlos, es decir: hacer que aporten valor y generen una ventaja competitiva para el negocio, no es ninguna novedad. Pero tampoco debería serlo para las que su actividad no se basa en ellos. Porque la transformación digital en la que llevamos años inmersos está generando la aparición de nuevos modelos de negocio y, por tanto, la necesidad de generar valor a partir de los datos que gestionan prácticamente la totalidad de las compañías a días de hoy. Y es en este contexto en el que los equipos de Finanzas y Control de Gestión tienen un papel clave actuando como socios estratégicos y asesores de toda la empresa, gestionando datos, informaciones y análisis, y promoviendo la integración y la coordinación entre las diferentes funciones.

Porque ser una compañía data driven implica definir una estrategia de los datos que esté alineada con los objetivos estratégicos de la compañía, identificar las variables internas y externas que permitan obtener insights de valor para los responsables de negocio, y conseguir que los distintos data assets generen acciones que faciliten la toma de decisiones. Esta fue una de las conclusiones que expuse en el 4º Foro Anual de la Comisión Técnica de Control de Gestión (ASSET), donde comenté algunos de los beneficios de implementar esta cultura: las compañías que toman sus decisiones basándose en datos captan y retienen mejora a sus clientes y además generan mayores márgenes, si las comparamos con empresas menos avanzadas en el uso de los datos.

Los cinco pilares de valor

Por ello, se hace necesario diseñar una estrategia que eleve el rol de Finanzas y Control de Gestión. Una estrategia que debe estar basada en cinco pilares de valor, enfocados en impulsar programas de crecimiento sostenible a largo plazo. Estos pilares, aunque diferentes, están interconectados y permiten convertir la disrupción en oportunidad:

  • Estrategia e innovación: desarrollo de un crecimiento sostenible y rentable a través de la creación, integración y realización del valor empresarial.
  • Aceleración digital: impulsar un cambio cultural que permita el desarrollo acelerado de soluciones adaptadas a cada propósito, alineadas con los objetivos empresariales, y mejorando la experiencia del usuario
  • Inteligencia de datos: dar a los equipos de Finanzas y Control de Gestión el rol de multiplicador e integrador de valor, definiendo estrategias de datos, reporting y análisis, así como una gobernanza adecuada de los mismos.
  • Equipos adaptados a la nueva realidad: impulsar la fluidez digital adoptando nuevos modelos de delivery, formas de trabajo y estrategias de talento para aumentar el alcance y el valor de los servicios realizados.
  • Gestión dinámica del riesgo: mantener la confianza de los diferentes stakeholders mediante la adopción de estrategias proactivas de gestión de riesgos con el objetivo de lograr un equilibrio razonable entre la preservación del valor y la innovación.

 

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Los datos como ventaja competitiva

Según un estudio reciente de KPMG (KPMG 2022 Elevating Finance Survey), las organizaciones más exitosas están tomando medidas significativas para mejorar su gestión de los datos, invirtiendo en nuevas tecnologías e incorporando data sets externos que amplían las capacidades de análisis y facilitan la toma de decisiones.

Estas acciones demuestran que las organizaciones están adoptando enfoques avanzados para mejorar su rendimiento y obtener una ventaja competitiva en un entorno empresarial cada vez más digitalizado y basado en datos. Están invirtiendo en tecnología, aprovechando los datos externos y priorizando el análisis y la toma de decisiones informadas, lo que supone que dediquen 2-3 veces más tiempo al análisis, realizando ciclos de planificación y cierre financiero casi continuos y obteniendo resultados más precisos en sus ejercicios de previsión.

En este sentido, es importante subrayar que, mientras que tradicionalmente se han construido modelos de datos revisando primero la información a la que tenemos acceso y, en segundo lugar, estableciendo cómo esos datos pueden dar respuesta a las preguntas que necesita la alta dirección, lo cierto es que hay que invertir el orden. Es decir: ver cuáles son las necesidades de la alta dirección y cuáles son sus preguntas y, a partir de ahí, pensar y diseñar el modelo de datos que necesitamos, con los datos que este requiere.

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Claves para convertirse en una organización ‘data driven’

En este sentido, las organizaciones deben comprometerse con una estrategia de datos integral para lograr la excelencia operativa y financiera. Los obstáculos como la falta de alineación, la mala calidad de los datos y la resistencia cultural deben superarse para construir un ecosistema de datos dinámico alineado con los objetivos estratégicos, y a la vez apalancado en un modelo de gobierno sólido.

El propósito final será evolucionar desde un modelo “reporting driven” hasta “data driven”, que de forma muy resumida tiene que ver fundamentalmente con el uso de indicadores predictivos/prescriptivos y la utilización de informes orientados a mejorar la experiencia del consumidor cuando utiliza el reporting.

¿Qué aspectos son determinantes para abordar un proceso de transformación exitoso del modelo de datos de la compañía? Los principios rectores para la transformación del modelo de datos son los siguientes:

  • Primero el proceso: Esto implica definir las estructuras de datos y desarrollar soluciones tecnológicas que respalden los procesos empresariales.
  • Los datos maestros son fundamentales: Es importante establecer un lenguaje común de datos entre las personas, los procesos y la tecnología.
  • Transformación integrada y dirigida: Se requiere una capacidad de gobernanza madura para gestionar el ritmo de la transformación y garantizar la colaboración interfuncional. Es necesario priorizar las iniciativas y asegurar la obtención de beneficios en el proceso.
  • Transformación tecnológica: Las iniciativas tecnológicas estratégicas, como la implementación de un sistema ERP o la modernización de los procesos de facturación y planificación, proporcionan la base para habilitar los procesos básicos.
  • Modelo operativo y personas preparadas para el futuro: Es vital consolidar la estructura organizativa, aumentar el uso de Centros de Excelencia (CoE) y tener una estrategia de talento bien definida.
  • Cambiar la forma de trabajar: El compromiso de los líderes y una estrategia de cambio centrada en las personas son fundamentales para continuar cambiando el paradigma y lograr una transformación exitosa.

Estos principios proporcionan una guía para la gestión de datos maestros y, al seguirlos, las organizaciones pueden mejorar la calidad de los datos, alinear los procesos empresariales y tecnológicos, optimizar el modelo operativo y preparar a sus equipos para generar ventajas competitivas en sus mercados de actividad.