La IA transforma la relación con el cliente

Las reglas del juego tecnológico han cambiado. La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad tangible para muchas organizaciones. Su impacto ya no se mide únicamente por la eficiencia que aporta dentro de la empresa. Una de sus transformaciones más visibles se está produciendo en la relación con los clientes, que esperan respuestas inmediatas, experiencias más sencillas y un nivel de personalización que hasta hace pocos años parecía difícil de alcanzar.

La IA ha elevado el listón de las expectativas. Y en sectores como Consumo y Retail, esa evolución ya se refleja en las prioridades de inversión y en la forma de competir. La IA se está incorporando de manera generalizada en operaciones, procesos comerciales y atención al cliente, con un foco claro en la generación de valor y la mejora de la experiencia, según el informe KPMG Global Tech 2026, una encuesta realizada a 2.500 ejecutivos del sector tecnológico de 27 países. Para sostener este avance, las compañías están reforzando sus capacidades de gestión del dato, modernizando infraestructuras y abordando la renovación de sistemas heredados.

Los Servicios Financieros, por su parte, comparten también esa apuesta por la IA, aunque con una mayor atención a la resiliencia y al control del riesgo. Las entidades buscan acelerar la adopción de capacidades digitales frescas sobre una base sólida de datos, ciberseguridad, infraestructuras robustas y gobernanza, de acuerdo con el Global Tech 2026. Pero la escasez de talento especializado, la complejidad tecnológica acumulada y las exigencias de seguridad siguen condicionando el ritmo de transformación.

El retail acelera con IA y la confianza se consolida como decisiva

El sector de Consumo y Retail vive una rápida evolución tecnológica. La inteligencia artificial ha pasado de ser un experimento para convertirse en un motor clave de cambio. Actualmente, nueve de cada diez compañías ya utilizan agentes de IA en sus operaciones y propuestas, lo que evidencia un movimiento hacia modelos más automatizados, eficientes y enfocados en resultados concretos.

Este progreso ya se traduce en efectos cuantificables. El 86% de las organizaciones del sector reconoce que la tecnología contribuye de forma recurrente a generar valor, impulsando mejoras en la eficiencia, la automatización y la capacidad de anticiparse a la demanda. Este enfoque en el retorno fomenta una inversión más selectiva y prioriza iniciativas directamente vinculadas al crecimiento, la productividad y la experiencia del cliente.

Asimismo, el fortalecimiento de las capacidades de datos se afianza como una línea estratégica: un 49% de las empresas planea incrementar su inversión en este ámbito para escalar el uso de la IA, optimizar la toma de decisiones y sostener la modernización tecnológica. A esto se añade la necesidad de actualizar sistemas legacy, reforzar la ciberseguridad y prepararse para la adopción de tecnologías emergentes, desde nuevas infraestructuras de computación hasta gemelos digitales.

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No obstante, para consolidar esta transformación es necesario superar obstáculos relevantes, como la falta de una gobernanza sólida, arquitecturas tecnológicas fragmentadas y la escasez de profesionales especializados en IA. A medida que la inteligencia se extiende a lo largo de toda la cadena de valor, la ventaja competitiva depende de la capacidad de integrar estrategia, gestión del dato y capacidades digitales para convertir la inversión tecnológica en valor sostenible.

“Los grandes actores pueden innovar a gran escala, pero para el resto, avanzar siguiendo su estela con rapidez es una estrategia eficaz. En cualquier caso, la intención de modernización es generalizada en todo el sector. Las conversaciones que mantenemos con nuestros clientes están claramente marcadas por un enfoque ‘AI first’, ya que las empresas del sector consumo y retail buscan integrar la tecnología inteligente en sus operaciones como palanca de crecimiento”, afirma Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Retail de KPMG en España.

En mitad de esta transformación, una prioridad clave es mantener la confianza del cliente. Los resultados a través de la IA deben seguir centrados en la calidad y el valor que sirvan a los mejores intereses del cliente, mientras que las comunicaciones de la marca deben permanecer auténticas y con un tono humano. Mantener a una persona en el proceso en todas las etapas del desarrollo de IA es sumamente importante, junto con procesos claramente definidos de gobernanza, ética y toma de decisiones.

Base sólida para la transformación de los servicios financieros

Las entidades de servicios financieros están acelerando la adopción de inteligencia artificial y otras tecnologías digitales avanzadas. Sin embargo, avanzar rápido no basta por sí solo. El informe señala que el crecimiento sostenido no depende únicamente de sumar nuevas herramientas, sino de contar con bases sólidas que las sustenten, como una buena gestión del dato, ciberseguridad, infraestructuras robustas, talento cualificado y una gobernanza efectiva.

En este contexto, el 89% de los responsables tecnológicos de este sector se percibe como innovador o seguidor ágil, lo que refleja una clara ambición en materia tecnológica. Pero persisten desafíos importantes. Un 60% de las organizaciones admite no contar con el talento necesario para llevar a cabo sus planes tecnológicos, mientras que la deuda tecnológica acumulada y la complejidad operativa dificultan el paso de iniciativas piloto a soluciones escalables.

Esta brecha entre aspiración y ejecución sigue siendo uno de los principales obstáculos para materializar el valor de las inversiones.

En cuanto a la generación de valor, el estudio pone de relieve la relevancia de las tecnologías fundamentales: el 52% de las compañías indica que plataformas como datos, cloud o ciberseguridad aportan más del 40% del valor digital, incluso en un entorno marcado por el auge de la IA. Esto sugiere que el retorno no depende tanto de la novedad tecnológica, sino de su integración sobre una base bien consolidada.

Además, el sector está evolucionando hacia un modelo de transformación más profundo y estructural, dejando atrás enfoques graduales. La prioridad pasa por escalar la inteligencia artificial de forma segura y sostenible. De hecho, el 40% de las entidades considera que la seguridad del dato es clave para alcanzar sus metas estratégicas. En este escenario, la capacidad de combinar innovación con resiliencia, gestionar riesgos y fortalecer las capacidades internas es decisiva para convertir la tecnología en una verdadera ventaja competitiva y en crecimiento tangible.

“Aunque la regulación puede crear actualmente algún obstáculo para la adopción rápida y generalizada de la IA, muchos líderes de la industria siguen lidiando con desafíos fundamentales relacionados con la calidad de sus datos y la adaptabilidad de sus sistemas heredados. Este momento requiere que los líderes empresariales sean valientes y abracen la innovación”, indica Jordi Oliver, socio responsable de Transformation & Technology para el sector Financiero de KPMG en España.

La IA se ha consolidado como una herramienta clave en los sectores de Consumo, Retail y Servicios Financieros, lo cual ha acelerado de forma significativa la transformación tecnológica. La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en un elemento central de las operaciones, con un impacto directo en la eficiencia, la automatización y la capacidad de generar valor.

La mayoría de las organizaciones ya integran estas capacidades, reflejando una clara orientación hacia modelos más avanzados y orientados a resultados. No obstante, el verdadero diferencial no radica únicamente en la velocidad de adopción, sino en la solidez de los fundamentos que sostienen esta transformación.