La geopolítica entra en la agenda estratégica: el nuevo paradigma de la gestión del riesgo empresarial

Hasta hace poco, la geopolítica fue considerada una cuestión reservada a gobiernos, diplomáticos y expertos en relaciones internacionales. Para la mayoría de las empresas, la gestión de los riesgos estratégicos se centraba en aspectos financieros, regulatorios u operacionales, y las cuestiones geopolíticas se analizaban de forma aislada dentro de una categoría residual de riesgos de entorno, junto con factores macroeconómicos, sanitarios o sociales. No obstante, los acontecimientos de los últimos años han cambiado radicalmente esta percepción. Hoy, los riesgos geopolíticos se han convertido en uno de los principales factores capaces de alterar el rumbo y la estrategia de una organización, afectar sus resultados financieros, sus relaciones con terceros, e incluso comprometer la continuidad de sus operaciones.

Como subrayaba Yael Selfin, KPMG Vice Chair and Chief Economist EMEA, en el último Global Economic and Geopolitical Outlook Webinar Series:Las tendencias geopolíticas se retroalimentan a partir de un contexto altamente globalizado e hiperconectado, y sus efectos se sufren de forma inmediata en los mercados, las inversiones, los precios de la energía, la logística y la confianza de los consumidores”.

Impacto de la geopolítica en la estrategia de las organizaciones

Los recientes conflictos en Ucrania y Oriente Medio, las tensiones entre Estados Unidos y China, el auge de políticas proteccionistas, las sanciones económicas internacionales, la fragmentación de las cadenas globales de suministro y la creciente competencia por recursos estratégicos, han demostrado que las decisiones políticas y los conflictos internacionales ya no son fenómenos remotos.

Para las empresas, el mundo actual es más complejo e interdependiente que nunca, y esta realidad no se limita al ámbito gubernamental, sino que se extiende plenamente al ámbito empresarial. Los grupos empresariales tienen una presencia cada vez más global y mantienen relaciones crecientemente complejas con múltiples actores a lo largo de sus cadenas de valor. Una decisión adoptada por un gobierno a miles de kilómetros de distancia puede generar consecuencias directas sobre una planta industrial en el otro lado del mundo, la cadena de suministro global o incluso obligar a una organización a abandonar total o parcialmente sus operaciones en un país determinado. El cierre de una ruta marítima, la imposición de aranceles, una sanción internacional o un cambio brusco en las relaciones diplomáticas pueden alterar en cuestión de días planes estratégicos que habían sido diseñados para varios años.

Este nuevo paradigma ha invertido las prioridades. Si durante décadas la eficiencia y la reducción de costes guiaron las decisiones de las empresas, hoy la seguridad, la resiliencia y la fiabilidad de las alianzas estratégicas ocupan el primer plano. De ahí que fenómenos como el nearshoring y el friendshoring hayan pasado de ser conceptos académicos para convertirse en líneas de acción corporativa y política, incluso cuando implican renunciar a la opción más competitiva en términos de coste.

¿Cuál es el estado del arte respecto a la gestión de riesgos geopolíticos?

Si bien existe un creciente número de artículos y opiniones derivado del nivel de incertidumbre geopolítica y todo el ruido mediático global por su simultaneidad e interconexión, la realidad es que cuando las organizaciones intentan ver como estas tendencias geopolíticas se aterrizan e integran para la toma de decisiones empresariales de una manera consistente y aterrizada según el nivel de riesgo, los CROs y el BoD se encuentran con un reto relevante y complejo de abordar.

Aunque es imposible tener una certeza absoluta sobre el futuro, las organizaciones más maduras están incorporando metodologías y capacidades específicas de análisis de riesgos para identificar y evaluar la evolución de las tendencias geopolíticas globales en los mercados y geografías donde operan, con el objetivo de anticiparse y evitar respuestas meramente reactivas. Asimismo, buscan comprender y evaluar cómo determinados acontecimientos o escenarios potenciales pueden afectar, de forma directa e indirecta, a sus objetivos estratégicos y presupuestarios a medio plazo.

Disponer de un sistema estructurado de identificación y monitorización de riesgos geopolíticos puede convertirse en una ventaja competitiva diferencial. La visión holística y trazable de cómo las macrotendencias afectan de forma específica a los riesgos de la organización permite anticipar tanto riesgos como oportunidades para adoptar decisiones fundadas y proactivas, así como diseñar planes de respuesta ofensivos o defensivos para anticiparse, establecer alianzas y aumentar la resiliencia corporativa.

Si gestionar y evaluar riesgos del mapa de forma cuantitativa ya es tarea compleja para una organización, precisamente lograr incorporar el efecto de las tendencias geopolíticas sobre las variables macro y los diversos riesgos afectados de su mapa de riesgos ERM, implica una complejidad adicional, tanto en su monitorización como en la evaluación de posibles escenarios.

¿Quieres saber cómo hacer frente a los riesgos geopolíticos?

Principales medidas para lograr una integración real en la gestión de riesgos

Tener un modelo de identificación y gestión de riesgos geopolíticos robusto e integrado en el mapa de riesgos ERM permite aportar criterios e información de contexto homogénea a los risk owners, así como criterios y escenarios para realizar las evaluaciones de riesgos de forma homogénea y consistente, sin requerir una ingente cantidad de recursos. En base a las lecciones aprendidas en este tipo de ejercicios, recomendamos considerar las siguientes premisas:

  • Establecer claramente qué se entiende por riesgo geopolítico en la organización, así como acotar las tendencias aplicables por negocio y geografía que requieren de su monitorización y gestión activa.
  • Toda incertidumbre o evento puede generar dos caras de la moneda (un riesgo negativo o una oportunidad). Es clave plantear un modelo que permita gestionar posibles eventos negativos, así como aprovechar para capturar posibles oportunidades o eventos positivos.
  • Considerar los efectos derivados de las tendencias geopolíticas en el modelo global de riesgos (identificando los riesgos y oportunidades afectados, los drivers, canales, indicadores y sus escenarios e impactos), así como los riesgos emergentes cuando el horizonte temporal sea más largo.
  • El modelo debe apoyarse en las aportaciones de analistas y expertos en geopolítica y en el sector correspondiente, dado que el criterio y juicio humano es imprescindible para que las áreas legales, de seguridad o estrategia de negocio puedan contextualizar esta información e interpretarla conforme a la realidad de la organización.
  • Es crucial contar con fuentes de información de referencia y con cobertura, capaces de aportar profundidad, contraste y perspectiva de forma regular para poder comparar y evaluar la evolución de las tendencias y riesgos.
  • Identificar los denominados “champions” o personal clave experto de cada área que necesitará involucrar en el modelo para validar el resultado, o que podrían verse beneficiados en su día a día por la información elaborada.
  • Apoyarse en soluciones digitales con GenAI para la monitorización continua de las tendencias geopolíticas que puedan afectar a nuestro negocio y geografías, lo cual permite detectar señales tempranas para actualizar las evaluaciones de riesgo y adaptar las estrategias de mitigación con medidas defensivas y ofensivas para un mejor posicionamiento en cada momento.
  • Integrar la GenAI en las herramientas GRC, lo cual permite la monitorización y consideración de forma homogénea de criterios, indicadores o escenarios de tendencias tanto cuantitativos como cualitativos, y facilita su análisis de forma sencilla y trazable.

La gestión de riesgos geopolíticos como elemento esencial de la estrategia empresarial

Todo apunta a que la incertidumbre geopolítica seguirá siendo una característica estructural del entorno económico global durante los próximos años. La polarización y la rivalidad entre grandes potencias, la transición energética, la competencia tecnológica, los movimientos migratorios, la seguridad de las infraestructuras críticas y los conflictos regionales continuarán generando nuevas fuentes de riesgo y oportunidad para las empresas.

Por ello, la pregunta ya no es si una organización debe preocuparse por los riesgos geopolíticos, sino hasta qué punto está preparada para gestionarlos y liderar la respuesta estratégica que requiere el nuevo tablero global. En un entorno donde la geopolítica vuelve a influir decisivamente en la economía, las organizaciones que sean capaces de comprender el contexto internacional, anticipar escenarios y actuar con agilidad estarán mejor posicionadas para proteger su valor y aprovechar nuevas oportunidades.