Tecnología al servicio de las personas y la sociedad

El mundo —según el historiador neerlandés Rutger Bregman— atraviesa una época de profecías que se hacen realidad. Hoy, por ejemplo, a los ciegos se les devuelve la vista y algunas personas que han perdido la movilidad vuelven a recuperarla. Lejos de ser un milagro, gran parte de estos logros se deben a los avances científicos que se han visto catalizados por el desarrollo tecnológico de las últimas décadas.

El progreso moderno se ve reflejado también en una mayor esperanza de vida media, que actualmente está en un nivel nunca visto: en el mundo llega a los 73 años (en España alcanza los 84 años), diez años más que a principios de la década de los 80, de acuerdo con los datos del Banco Mundial. Vivimos más y, en general, con mejor calidad. Sin embargo, este éxito también plantea nuevos retos para organizaciones y administraciones, obligadas a adaptar sus modelos operativos para responder a una demanda creciente de servicios sanitarios y públicos.

La transformación digital se ha convertido en una prioridad estratégica para sectores como la sanidad, las administraciones públicas y las ciencias de la vida (life sciences). Ante el envejecimiento de la población, la presión sobre los recursos, la escasez de talento y un entorno regulatorio cada vez más exigente, las organizaciones están apostando por tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la analítica avanzada y la nube para mejorar su eficiencia y la prestación de servicios.

Así lo revela el informe KPMG Global Tech Report 2026, que además añade que a las organizaciones ya no solo les basta con incorporar más innovación y herramientas tecnológicas. El verdadero desafío consiste en convertir la inversión digital en resultados tangibles, escalables y sostenibles que generen valor para ciudadanos y pacientes.

El sector ‘life sciences’, con un avance prudente

El sector de las ciencias de la vida (‘life sciences’) avanza con paso firme en su transformación tecnológica, aunque todavía lo hace con un enfoque prudente y muy condicionado por las exigencias regulatorias. La adopción de herramientas digitales ya ha superado la fase experimental y se extiende a gran parte de la cadena de valor, desde la investigación y los ensayos clínicos hasta las operaciones corporativas.

La prioridad del sector está en garantizar la estabilidad, el cumplimiento normativo y la eficiencia operativa antes que acelerar grandes procesos de disrupción. Aunque el 87% de las organizaciones ya está integrando agentes de IA en sus procesos, productos y servicios, mientras que el 75% afirma confiar en sus resultados para apoyar decisiones estratégicas y operativas, según revela el informe KPMG Global Tech 2026.

Muestra de esta evolución es que cerca de la mitad de las compañías está incorporando la IA de forma estratégica en funciones clave del negocio, a pesar de que cuatro de cada diez organizaciones reconocen limitaciones para financiar, respaldar o escalar iniciativas de IA y automatización. Ello dificulta que muchos proyectos superen la fase piloto.

life-sciences-teconolgia

El sector, de igual forma, presenta fortalezas en ámbitos como la ciberseguridad o la gestión de servicios TI. Y, de forma clara, las organizaciones reconocen que persisten debilidades en áreas fundamentales como la gestión de datos, la infraestructura cloud y la gestión de proveedores tecnológicos.

Estas carencias resultan especialmente relevantes porque limitan el desarrollo de capacidades más avanzadas, como la medicina personalizada, los gemelos digitales o el intercambio seguro de datos entre organizaciones.

Transformando la sanidad mediante tecnología, conocimiento y acción

El informe muestra un sector sometido a una presión creciente por el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población, así como por la escasez de talento y un entorno regulatorio complejo.

En este contexto, el 58% de los directivos reconoce verse impactado de forma recurrente por cambios en el mercado, la regulación y la tecnología, lo que explica una adopción prudente de la innovación, con la mayoría actuando como “fast follower” más que como innovador.

¿Quieres seguir profundizando en el informe KPMG Global Tech 2026?

Aun así, la transformación avanza de forma sostenida: el 86% de las organizaciones sanitarias ya está integrando la IA en sus operaciones, servicios y cadenas de valor, consolidando su papel como tecnología clave para mejorar la eficiencia y la atención. Este avance se apoya en un esfuerzo inversor relevante, donde un 40% destina entre 50 y 100 millones de dólares anuales a tecnologías digitales, reflejando un compromiso claro con la modernización del sector.

sanidad-tecnologia

La estrategia de inversión, sin embargo, se caracteriza por una visión a largo plazo. El 90% de los ejecutivos adopta un enfoque no reactivo, buscando construir capacidades sostenibles más que respuestas inmediatas. Este planteamiento se combina con una tendencia a reforzar capacidades internas, ya que el 29% prevé aumentar la contratación de talento tecnológico local, en línea con la necesidad de reducir dependencias offshore y mitigar riesgos geopolíticos.

Así, el principal reto del sector no es tanto adoptar tecnología como escalarla con impacto real. El estudio apunta a la necesidad de pasar de mejoras graduales a una aceleración más estructurada, alineando datos, gobernanza y modelos operativos para que la inversión digital se traduzca en resultados clínicos y financieros tangibles, situando la tecnología en el centro de la atención sanitaria.

“El sector sanitario ya ha demostrado que quiere avanzar y que está dispuesto a invertir. Ahora toca dar un paso más, dejar atrás los proyectos piloto aislados y asegurar que la apuesta por la IA se integra en la operativa diaria, con procesos bien definidos que permitan obtener resultados sostenidos y medibles”, resalta Cándido Pérez Serrano, socio responsable de Infraestructuras, Transporte, Gobierno y Sanidad de KPMG en España.

El sector público conoce sus debilidades

Los gobiernos de todo el mundo avanzan en su transformación tecnológica, pero aún tienen algunas inercias difíciles de corregir. La mayoría de los responsables de tecnología en los entes públicos se considera innovador o, al menos, se califica como ‘fast followers’: así lo afirma el 89% de los encuestados.

Esa voluntad de modernización convive con una realidad menos ágil, pues cuatro de cada diez destinarán este año más del 40% de su presupuesto tecnológico al mantenimiento. Dicha cifra refleja hasta qué punto el legado tecnológico sigue absorbiendo recursos que podrían dirigirse a iniciativas de mayor impacto, como la inteligencia artificial, la modernización del dato o la mejora de los servicios al ciudadano.

sector-publico-tecnologia

Aun así, el esfuerzo inversor gana velocidad. El 48% prevé llevar casos de uso de IA a producción a escala en los próximos doce meses, y cerca del 80% ya está incorporando agentes de IA a sus flujos de trabajo, productos y servicios.

El sector público ha superado la fase de exploración, pero todavía no ha resuelto del todo cómo convertir los pilotos en transformación sostenida. La ciberseguridad concentra buena parte de esa tensión entre ambición y capacidad real. Solo el 38% considera maduras sus capacidades en este ámbito, aunque el 64% prevé aumentar la inversión en seguridad durante el próximo año.

Y algo parecido ocurre con los datos. Solo el 37% afirma haber alcanzado un nivel elevado de madurez en la gestión del dato, lo que ayuda a explicar por qué seis de cada diez aumentarán su presupuesto en analítica y gestión de datos.

“Las administraciones públicas han avanzado en la adopción tecnológica y mantienen una clara vocación innovadora. El siguiente reto pasa por ordenar la base: simplificar sistemas heredados, fortalecer la gestión del dato y asegurar que cada iniciativa de IA responde a objetivos concretos y aporta valor tangible al ciudadano”, comenta Cándido Pérez Serrano, socio responsable de Infraestructuras, Transporte, Gobierno y Sanidad de KPMG en España.

La tecnología se está consolidando como una herramienta clave para responder a algunos de los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo. Tanto las organizaciones de ciencias de la vida como las sanitarias y las administraciones públicas han avanzado de forma decidida en la incorporación de inteligencia artificial, analítica avanzada y servicios en la nube. Aun así, siguen enfrentándose a obstáculos comunes relacionados con la gestión del dato, la modernización de infraestructuras, la escalabilidad de los proyectos y la ciberseguridad.

El próximo paso de su transformación digital exigirá algo más que inversión tecnológica. Requerirá reforzar capacidades internas. Solo así será posible aprovechar todo el potencial de innovación.