Hay palabras que, de tanto usarlas, parecen haber estado presentes desde el principio de todo. “Geopolítica” es una de ellas. El concepto, sin embargo, fue acuñado apenas a finales del siglo XIX por el sociólogo sueco Rudolf Kjellén para definir la influencia de los factores geográficos en la política y el poder de los Estados. Hoy, ese análisis sobre cómo el territorio y los recursos condicionan el dominio global cobra una relevancia total ante el declive del multilateralismo, el auge de un mundo dividido en bloques y una acelerada transformación digital (con la inteligencia artificial por delante) que ha desplazado las fronteras físicas hacia el ámbito de la ciberseguridad.
Las empresas tienen el enorme reto de crecer y ser cada vez más rentables en un periodo de grandes cambios, no solo geopolíticos, sino también tecnológicos. Así, la tecnología y la protección de datos dejan de ser temas meramente técnicos. La seguridad digital emerge como una de las mayores preocupaciones para los empresarios y directivos del país.
Según ‘Perspectivas 2026’ —un informe realizado por KPMG en colaboración con CEOE —, un 29% de los empresarios y directivos consultados sitúa los riesgos en la red entre las principales amenazas para su negocio en los próximos 12 meses, frente al 24% registrado en 2025.
La inquietud por el blindaje digital, sin embargo, se dispara hasta el 71% en la banca y el 47% en el sector de seguros, que son pioneros en la adopción de tecnologías emergentes y responsables de gestionar información de alta sensibilidad, de acuerdo con el informe.
Además, en un contexto geopolítico en el que la Unión Europea debe fortalecer su posición como actor internacional, uno de cada tres encuestados considera que la ciberseguridad es una de las áreas en las que resulta más urgente ser autónoma. “La ciberseguridad ya no es opcional. Mucho menos en un contexto de tensiones geopolíticas, donde la información y los datos son críticos para el avance de una empresa y de toda una economía”, afirma Marc Martínez, socio responsable de Ciberseguridad en KPMG en España.
Pero esta no es la única preocupación de los participantes. De hecho, la incertidumbre política, la inseguridad jurídica y los cambios regulatorios se encuentran entre las amenazas para la economía española en este ejercicio, y los encuestados (más de 1.200 empresarios y directivos) en ‘Perspectivas 2026’ las destacan con mayor frecuencia.
Los datos muestran que la incertidumbre normativa se ha convertido en una preocupación estratégica tanto a corto como a medio plazo. Un 38% de los directivos identifica los cambios regulatorios como uno de los riesgos más inmediatos para sus negocios en el presente ejercicio. Esta inquietud se intensifica al mirar al futuro, ya que el 43% de los encuestados sitúa estos cambios entre los principales retos estructurales para su empresa a medio plazo.
El avance acelerado de la inteligencia artificial representa una oportunidad para transformar la productividad. La estrategia de las empresas para 2026 muestra un claro enfoque en la transformación tecnológica y la innovación, liderado por la IA como la prioridad máxima con un 58%.
“La IA es una palanca de productividad que impactará en todos los sectores de la economía”, afirma David Sanz, socio responsable de IA, Análisis de Datos y Tecnologías Emergentes de KPMG en España. “Aquellas organizaciones que sepan adaptar su operativa a esta tecnología serán las que obtendrán una ventaja competitiva”, añade David Sanz.
Los datos confirman que las empresas invierten en inteligencia artificial con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa. El 79% de los encuestados sitúa esta meta como la prioridad de la innovación tecnológica. La automatización de procesos y la generación de valor son las ventajas que se registran con mayor frecuencia. En cuanto a su aplicación en áreas como Operaciones, Marketing, Ventas e IT y Seguridad, estas son las divisiones donde los directivos esperan que la inversión en IA produzca un retorno de capital más inmediato.
Lo que es un hecho es que las organizaciones nacionales apuestan por la implementación de diversas estrategias en la gestión de sus equipos parta poder hacer frente a la avalancha de IA. Entre las actividades más comunes son los programas de formación continua, seguidos del rediseño de roles e itinerarios profesionales. Un 34% de los expertos afirma que entre sus principales estrategias está la contratación de nuevo talento con capacidades en IA y un 33% apuesta por la fidelizar y capacitar a su personal con alto potencial.
De este modo, los empresarios y directivos reflejan nuevamente la relación entre la transformación digital y la gestión de las personas. Según los resultados del sondeo, esta vinculación todavía no ha alcanzado un equilibrio. La mitad de los consultados considera que la falta de capacidades técnicas en su organización (52%) y la resistencia al cambio de los profesionales (50%) son los principales frenos para el avance de la transformación en el tejido empresarial.
“La gestión del talento será fundamental para que la IA tenga un impacto real en las empresas”, comenta Cristina Hebrero, socia responsable de People & Change de KPMG en España. “Aquellas organizaciones que entiendan la IA no solo como una palanca tecnológica sino como una oportunidad de aumentar las capacidades humanas a través de la adopción de nuevas formas de trabajar, la inversión en formar y desarrollar a las personas y la superación de las barreras culturales internas serán las que consigan consolidar sus ventajas operativas en el mercado”, asegura Cristina Hebrero.
A pesar de la alta tensión que se vive en el panorama internacional, las empresas españolas son conscientes de que la adaptación constante de su negocio es el pilar fundamental para seguir creciendo. Esta visión corporativa se alinea directamente con las urgencias de soberanía de la región, donde el aumento de la competitividad es uno de los desafíos más apremiantes para la Unión Europea. Aunado a ello, las organizaciones también saben que este es el momento para ponerse al día en temas digitales, sobre todo cuando el tsunami de la IA está empapando a todo el tejido productivo y redefinirá de golpe a la economía.
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