La inversión china parte hacia nuevos rumbos

En 2014 la economía china entró en una nueva etapa. Aunque con un avance del 7,4% en su PIB el gigante asiático mantiene un muy buen resultado, conforme su economía madura, es poco probable que vuelva al crecimiento de dos dígitos experimentado durante los últimos 30 años. Un crecimiento fuerte pero más comedido se convertirá ahora en “la nueva norma” que marque la economía china.

Así lo indica el informe China Outlook 2015 elaborado por KPMG International que también señala el inicio de un nuevo ciclo de inversiones chinas en el exterior con más compañías invirtiendo en un mayor número de industrias y de países. Según el Ministerio de Comercio de la República Popular de China (MOFCOM, por sus siglas en inglés), la inversión directa no financiera de China en el extranjero alcanzó en 2014 los 102.900 millones de dólares, lo que representó un incremento anual del 14,1%. Para ascender en la cadena de valor, las empresas chinas expandieron su inversión en el exterior hacia nuevos sectores, fundamentalmente, de alta tecnología, agroalimentario, inmobiliario, manufacturas y servicios; y del mismo modo aumentaron su actividad inversora en Norteamérica, Europa y Australia. Según David Höhn, socio responsable de la Práctica China de KPMG en España, “la diversificación geográfica y sectorial de las inversiones chinas en el exterior es un pilar fundamental en el cambio de modelo económico que quiere llevar a cabo el gobierno del gigante asiático”.

Al mismo tiempo, las estadísticas del MOFCOM muestran que la inversión extranjera directa (IED) en China también batió récords en 2014, eclipsando el buen resultado de 2013. En total, en el conjunto del pasado año las entradas de capital extranjero en China alcanzaron la cifra récord de 119.600 millones de dólares, lo que supuso un aumento interanual del 1,7%. El mayor crecimiento lo registró el sector servicios, que se incrementó un 7,8%, mientras que la IED en el sector manufacturero anotó un descenso de dos dígitos, lo que refleja el grado en que la economía china se ha “reequilibrado” hacia el sector servicios.

En este contexto, los expertos de KPMG ofrecen su perspectiva para este año incluyendo las siguientes predicciones:

1. Es probable que el crecimiento del PIB chino se ralentice aún más en 2015, aunque no de forma drástica.

2. Tras superar con creces el incremento de la IED recibida en China durante 2014, las salidas de capital chino deberían continuar con su crecimiento de dos dígitos en 2015, ampliando en consecuencia, la brecha existente entre ambos.

3. Es probable que la IED recibida en China se mantenga en el nivel de 2014, alrededor de unos 120 mil millones de dólares.

Asimismo, el informe de KPMG explica que a medida que China traslada el énfasis de su modelo de crecimiento económico desde un “crecimiento en cantidad” a un “desarrollo de calidad”, las compañías chinas están invirtiendo en “nuevos” sectores más allá de la extracción de recursos naturales. Con acuerdos que abarcan un mayor número de industrias, no es de extrañar que también los destinos geográficos a los que se dirige el capital chino estén cambiando: desde países en desarrollo, ricos en recursos naturales, a países desarrollados que proporcionan acceso a alta tecnología, marcas establecidas, amplia experiencia en el sector y redes de distribución global.

Actores que ganan peso

En el pasado, las grandes empresas de propiedad estatal de China (SOEs) eran quienes dominaban las salidas de capital al extranjero con acuerdos masivos centrados en la extracción de recursos. Pero en la actualidad, los expertos de KPMG están observando cómo más allá de buscar el acceso a recursos naturales, la inversión directa al exterior de las compañías chinas se está viendo impulsada, crecientemente, por la necesidad de renovarse y transformarse para lograr un crecimiento sostenido.

Los inversores involucrados en esta nueva oleada de salidas de capital chino hacia destinos no tradicionales comprenden un gran número de empresas de propiedad privada (POEs) que están luchando contra mercados nacionales exigentes y competitivos. Además, una tendencia clara es que las POEs chinas se están volviendo cada vez más ambiciosas y crecientemente están llevando a cabo acuerdos a mayor escala. El pasado año, en concreto, las empresas de propiedad privada representaron un 41% de la inversión directa de China al exterior en operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A), por importe de la transacción; frente al 31% que supusieron en 2013 y el 10% en 2010. “La competitividad nacional, y también internacional de China, pasa por el aumento de la iniciativa privada y la progresiva reducción de la involucración del Estado, lo que implica un rápido equilibrio de fuerzas entre los principales agentes económicos“, explica David Höhn.

Nos encontramos, así, ante un nuevo paradigma de inversión china en el extranjero con actores que, antes en la sombra, están cobrando ahora cada vez más importancia e invirtiendo en un mayor número de sectores y de países. De este modo queda patente que al tiempo que la economía china madura, su inversión en el exterior también lo hace al buscar, ahora, los recursos propios de países avanzados que le permitan seguir desarrollando su modelo de “crecimiento de calidad”.

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