Verónica Boluda (Boluda Corporación Marítima): “No somos la única familia dentro de Boluda. También contamos con profesionales cuya tercera generación trabaja hoy en la compañía”

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A sus 30 años, Verónica Boluda ya es directora corporativa de Boluda Corporación Marítima, una de las compañías líderes en servicios marítimos globales y líder mundial en servicios de remolque, con presencia en los cinco continentes. Pertenece a una de las sagas familiares más emblemáticas y longevas de España. Madre de tres niños pequeños, miembro de la cuarta generación de la familia y con un rol transversal que conecta a todas las áreas de la compañía, su trayectoria combina responsabilidad, vocación y una convivencia natural entre lo profesional y lo personal que refleja la esencia de la empresa familiar.

En ‘Los que dejarán Huella’, un proyecto de KPMG junto a Fórum Familiar, hablamos con ella sobre cómo es trabajar con su padre y sus hermanos, cómo gestiona el equilibrio vital y qué papel juegan las empresas familiares en la economía española.

PREGUNTA. ¿Quién es Verónica Boluda? ¿Cómo te defines?

RESPUESTA. Ante todo, soy madre de tres niños —de tres, dos y un año— y también directora corporativa de Boluda Corporación Marítima. Pero además soy hermana, hija… y todas esas capas que vamos integrando en la vida intentando hacerlo lo mejor posible.

P. Antes de incorporarte a Boluda, estuviste en el Comité Olímpico Internacional. ¿Cómo viviste aquel salto?

R. Fue un cambio radical. En el COI trabajaba en temas de comunicación y seguimiento de noticias relacionadas con los Juegos, un proyecto institucional muy estructurado. En la empresa familiar la experiencia no tiene nada que ver: desde el primer día tienes responsabilidades reales y la adrenalina es constante. La implicación emocional es mucho mayor.

P. ¿Tu incorporación al proyecto familiar estaba planificada o surgió de forma natural?

R. En nuestro caso, hemos vivido la empresa desde siempre. Mis hermanos y yo acompañábamos a mi padre desde bien pequeños a reuniones, a la oficina, pintábamos mientras él trabajaba, compartíamos viajes con directivos, cabalgatas de Reyes… La frontera entre familia y empresa nunca ha sido rígida.

Por eso, aunque no hubo una conversación formal, sí existía ese vínculo y esas preguntas internas sobre el futuro de la empresa y de nuestra carrera profesional en ella.

Cuando me incorporé a la empresa, me asignaron inicialmente la labor de acompañar al CEO y recorrer todos los departamentos para tener una visión 360º del negocio. Pero, como pasa a menudo, las cosas no salieron exactamente según el plan y a los dos o tres meses me dieron un despacho y comenzaron a asignarme responsabilidades reales. Y a partir de ahí, fui haciendo mío ese camino.

P. ¿Cómo es trabajar codo con codo con tus hermanos y tu padre?

R. Es una bomba, pero en el mejor de los sentidos. Somos muy distintos, pero profundamente complementarios. Mi padre posee una capacidad increíble para encontrar el sentido de las cosas. Muchas veces recuerdo aquella frase suya que me decía cuando empezaba: Haz lo que quieras, pero hazlo. En ese momento me chocaba; ahora le encuentro todo el sentido.

Mis hermanos también juegan un papel fundamental: Vicente lidera la parte de remolcadores y es un referente; Ignacio, desde la división logística, está impulsando proyectos increíbles, como toda la diversificación ferroviaria. Yo hago, quizá, ese papel de “unión” – buscando un símil – que permite conectar visiones. Y, además, no somos la única familia dentro de Boluda. También contamos con empleados cuya tercera generación trabaja hoy en la compañía. Eso nos llena de orgullo.

P. ¿Cómo concilias un rol de tanta responsabilidad con tres hijos tan pequeños?

R. Con mucho apoyo familiar y priorizando. Mi tiempo es limitado, como el de todos, así que procuro dedicarlo a lo que realmente importa: mis hijos y las decisiones relevantes de la empresa.

Hay viajes o reuniones de negocio a los que puede ir alguien de mi equipo, y otros en los que debo estar yo. Intento normalizar cada situación. La clave es saber dónde aporto más valor en cada momento.

P. Eres parte del Comité del FORUM de la empresa familiar. ¿Por qué crees que es importante dar visibilidad a este modelo?

R. Porque la empresa familiar es una estructura distinta, con una curva de aprendizaje y responsabilidad que no se vive en otros modelos. Aquí aprendes haciendo, desde el primer día.

Y combina algo muy valioso: calidad humana y calidad profesional. Si eres bueno, escalas. Pero si además eres buena persona, siempre serás tenido en cuenta.

P. ¿Qué consejo darías a alguien que entra ahora en su empresa familiar o que está emprendiendo?

R. Varias cosas:

  • Rodéate de gente excepcional, mucho mejor que tú. Es la única forma de crecer.
  • Escucha, pero aprende a tener criterio propio. Vas a oír muchísimo ruido y opciones, pero debes saber distinguir qué es lo mejor para tu empresa.
  • Y jamás pierdas esa combinación tan característica de la empresa familiar: cabeza, ojos y corazón. Racionalidad, visión y esencia humana. Esa mezcla no debería perderse nunca, incluso cuando creces o levantas capital.
Los que dejaran huella
P. En tantos años de operación, habréis vivido crisis de todo tipo. ¿Cómo se gestionan?

R. Últimamente se nos pueden venir multitud de ejemplos a la cabeza, entre geopolítica, COVID, ciberataques o temporales, siempre hay algo. Los protocolos ayudan, pero cuando llega un susto grande, lo que marca la diferencia es la cabeza fría y la capacidad del equipo. Si tienes un buen equipo, reaccionas rápido, priorizas bien y sales adelante.

P. ¿Cómo imaginas Boluda en los próximos años?

R. Igual o mejor. Me la imagino creciendo, consolidando nuestras posiciones globales y ampliando actividades, como estamos haciendo con la parte ferroviaria dentro del área logística.