

Cualquier persona puede hallarse en conflicto de interés, incluso por circunstancias no deseadas. No siendo una situación necesariamente ilícita, algunos la consideran antesala de irregularidades legales y fraude. Por eso, requiere de una gestión pulcra, transparente y profesional. El estándar ISO 37009:2025 brinda una aproximación renovada para abordar con solvencia estas situaciones tan delicadas.
En los últimos años se han sucedido escándalos de orden económico y social donde subyace la sospecha de conflictos de intereses ignorados, mal gestionados o conscientemente eludidos. No fue difícil para ISO obtener el consenso de múltiples países para normalizar sobre una materia con tanto impacto mediático y, curiosamente, falta de directrices actualizadas.
Muchas de las políticas y procedimientos sobre conflictos de interés en las organizaciones se basan en las líneas directrices de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) publicadas en el año 2018 y también en algunos textos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), especialmente para el ámbito del sector público. Sin restar valor a este marco, se precisaba avanzar en esta materia dada la creciente variedad y complejidad de situaciones, que trascienden con mucho las que todos imaginamos.
Un entendimiento generalizado, pero erróneo, es que sólo las personas físicas pueden experimentar conflictos de intereses. Partiendo de la definición de “conflicto de interés” de la CCI, el estándar ISO 37009 abre un elenco más amplio, que abarca a las personas jurídicas. Este giro abre la puerta a evaluar escenarios fuera del radar durante muchos años: es el caso de los llamados “conflictos de segunda derivada” donde (i) empresas que se relacionan con la organización tienen intereses contrapuestos con ella que pasan inadvertidos, o (ii) se encubren los conflictos de la propia organización operando a través de terceros. Todo un reto para que el compliance contribuya a un entorno ético y responsable.
Como en directrices ya existentes, el estándar ISO 37009:2025 aborda los conflictos de interés tanto directos como indirectos. Estos últimos aplican a sujetos próximos al afectado, como sus familiares y otros allegados. Dada la diferente regulación por países, no entra a detallar las cautelas legales ante tales escenarios, donde ciertas solicitudes de información o documentación pueden llegar a consultar derechos y libertades fundamentales. Sin embargo, apunta la necesidad de mantenerse alerta y difundir las consecuencias de estas situaciones.
Más allá de esto, el estándar ISO 37009:2025 aporta una nueva visión de los conflictos: los personales y los organizacionales. En los primeros, la voluntad del sujeto podría verse sesgada en perjuicio de la organización. En los segundos, el sujeto influye sobre los órganos decisorios de aquella para soslayar el conflicto, sea ratificando una determinada actuación o conformando una voluntad corporativa pareja a la suya personal. Nuevamente, todo un reto para que compliance garantice una gobernanza responsable.
El estándar ISO 37009:2025 aporta una novedad práctica muy interesante: relaciona situaciones que son propensas a los conflictos de intereses. Consciente de la gran variedad casuística, considera de utilidad enunciar determinados escenarios donde pueden producirse, como en entornos de acceso a información confidencial o privilegiada, las relaciones con funcionarios públicos e incluso las llamadas “puertas giratorias”. Cada organización debería identificar cuáles de estas situaciones les pueden aplicar y prever el modo de gestionarlas conforme a parámetros aceptados internacionalmente.
En este video tratamos las claves del estándar ISO 37009:2025, prestando atención a sus principios esenciales y demás aspectos diferenciales, que hacen de él un texto único y a la altura de las necesidades actuales.
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