El fin de las barreras de los pagos internacionales

Era una de las asignaturas pendientes del sector financiero. Y un motivo de preocupación para las empresas en un mundo globalizado. Con SWIFT GPI (Global Payment Innovation), los pagos internacionales son hoy más rápidos, más transparentes y más seguros. Más de 4.000 bancos lo han adaptado ya. En España, lideran el proceso seis entidades financieras: BBVA, Santander, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Grupo Cooperativo Cajamar.

No hablamos solo de un avance tecnológico. Se trata de ser más rápidos, para que en cuestión de segundos el pago llegue de un lado a otro del globo. Pero, sobre todo, de ser más transparentes para que el proceso pueda ser seguido en directo por todas las partes involucradas. La transparencia implica facilitar al cliente información detallada de los costes, las comisiones o el cambio de divisas. La revolución que ha permitido alcanzar esa transparencia tiene unas siglas: Unique End-to-end Transaction Reference (UETR).

Como explica Sebastián Rojas, de SWIFT, en un panel organizado por KPMG en Madrid, este código de referencia es como un chip único instalado en cada transacción. El proceso es el mismo que cuando enviamos o recibimos un paquete por mensajería: cualquier usuario o intermediario tiene acceso a la información real de dónde está el envío y cómo se está procediendo a la entrega.  “El tracking de SWIFT GPI -detalló Rojas- permite saber en todo momento dónde está el pago y qué ha pasado en el camino. Si mando a México 10.000 euros, sé por qué y cuándo el receptor va a ingresar 9.000 en su cuenta”.

¿Qué son 15 segundos? Lo que tarda un pago internacional en llegar desde una empresa a la cuenta del destinatario.

Aproximadamente 4.500 bancos de 450 grupos financieros trabajan ya con GPI y su UETR. Suponen el 80% de los pagos internacionales que se hacen a través de SWIFT. Incluso si un banco no se ha sumado al sistema, ya está obligado desde 2018 a usar el código de referencia de GPI.

SWIFT GPI permite que prácticamente el 100 por 100 de los pagos se ingresen en menos de 24 horas. Y la mitad de ellos, en menos de 15 minutos. Según Sebastián Rojas, se han hecho pruebas, por ejemplo, entre Australia y Singapur en donde el pago está en la cuenta del receptor en 15 segundos. Como se apuntó en el panel organizado por KPMG y ASSET en Madrid, “es la revolución de los pagos internacionales”.

“Es un antes y un después. Toda una revolución. Se acabó la incertidumbre a la hora de hacer el pago”, dijo Lorena González Briz, gerente de Negocio Internacional en el Grupo Cooperativo Cajamar.

Los cuatro pilares del GPI

Velocidad

El faster payment ha dejado atrás los tiempos en que los bancos “guardaban” el dinero durante minutos, horas o días hasta que lo ingresaban en la cuenta del destinatario. Estamos ante un sistema de pago en tiempo real y la mayor parte de los pagos llegan en el mismo día. Como dijo Jorge Andreo Ramírez, director de Proyectos Tecnológicos de la División Internacional de Bankinter, el tiempo real terminará de verdad siendo real: segundos. Es el objetivo al que apunta el sistema GPI. La tecnología lo permite. Así que “o lo hacemos los bancos o vendrá otro a hacerlo. GPI no es una opción. Es un sí o sí”, añadió Ramírez.

Trazabilidad

La gran demanda de los clientes y de los propios bancos. Ahora sabemos dónde está el pago en todo momento. El trayecto, con sus etapas y vicisitudes, no sólo se monitorea en tiempo real, sino que el cliente sabe de antemano todo lo que va a pasar hasta que llegue a su destino: comisiones, cambios de divisa, fecha y hora de ingreso. Sebastián Rojas utilizó un símil con la aviación: antes los pagos viajaban en una “caja negra”.

Transparencia en los costes

Las deducciones que sufren los pagos y los costes que aplican de los intermediarios son conocidos por todas las partes. Ya no quedan dudas sobre quién aplicó cada comisión y asumió cada parte de la operación. El reto hoy para los bancos es “trasladar toda esa transparencia, velocidad y fiabilidad del GPI a los clientes”, como subrayó David Pedro Llena Berñe, de CaixaBank.

Full Remittance Data

Antes, el dinero llegaba al destinatario, pero los cambios en los números de referencia y en la información asociada durante la trayectoria hacían que, por ejemplo, el despacho del producto o el servicio asociado al pago se retrasara ante cualquier duda sobre la confirmación del ingreso. Con el sistema GPI, los bancos no pueden alterar la referencia de un pago internacional. Como apuntó Stephanie Rodríguez, de Santander, “las empresas priorizan la certeza”,

Lo que más nos impacta a los bancos es la confirmación de abono. Llega el dinero y el cliente puede liberar la mercancía”, sostiene el Director de Proyectos Tecnológicos de Bankinter. Una magnífica noticia, además, para los departamentos de Tesorería de las empresas, que ven reducidos los gastos financieros.

¿Quién creó SWIFT GPI? El cliente

“SWIFT GPI no tiene costes para el cliente”, subrayó Pedro Aires, director de Management Consulting de KPMG en España. Los bancos españoles ofrecen este servicio de forma gratuita. Carlos Dalmau, Director de Negocio Internacional del Sabadell, cree que siempre “hay que escuchar lo que dice el cliente” y SWIFT GPI es el resultado de esta escucha.

El cliente -las empresas- pide ante todo agilidad, transparencia e inmediatez. El departamento de internacional de una empresa tiene como objetivo vender. Pero el financiero quiere agilidad en los pagos e inmediatez en el cobro. La labor del banco “es explicarle al cliente en qué punto se ha encallado el proceso, en qué momento se ha deducido un coste y cuándo se ha completado”, añadió Dalmau.

La clave del éxito de SWIFT GPI, como apuntó Raouf Soussi Laghmich, Head of Corporate Payments Strategy de BBVA, está en que esta innovación llegue de verdad al cliente. No es solo el banco el que se beneficia. Las plataformas de la banca electrónica deben hacerlo accesible al usuario en tiempo real. “Que el cliente ni te tenga que llamar”, subrayó el directivo de BBVA.

SWIFT GPI no es una nueva tecnología. Se basa en inversiones hechas ya por los bancos.

Para Stephanie Rodríguez, Head of Product – Global IFI GTB en Santander, SWIFT GPI se adapta como un guante a los cuatro ejes sobre los que pivota la relación del banco con el cliente. Empezando por la simplicidad: el nuevo sistema se aprovecha de las inversiones hechas previamente, no es una nueva tecnología y su coste es asumible. Como dijo Javier Orejas, de IATA, “usa los raíles tradicionales y lo que aporta es una nueva casilla”. El segundo eje, según Rodríguez, es el compromiso: los bancos se comprometen a procesar los pagos en 24 horas. Además, es medible y ofrece una información y unos servicios extra añadidos al mundo del pago que beneficiarán al cliente.

“Está redundando en beneficio de la comunidad”, dijo Lorena González, de Grupo Cooperativo Cajamar. La entidad podrá aportar valor a su cliente eligiendo una ruta mejor para su pago, reduciendo los costes o favoreciendo la inmediatez en la exportación de un producto perecedero, como pasa con los numerosos empresarios agrícolas a los que atiende su entidad. Como apuntó Pedro Aires, SWIFT GPI permitirá a los bancos manejar en los mensajes financieros “otros datos que enriquecerán los pagos” y que facilitarán la vida a los clientes.

Los bancos toman la delantera en medio del fenómeno Fintech

“O lo hacemos los bancos o vendrá otro a hacerlo. SWIFT GPI nos pone en un entorno competitivo. A ver quién lo hace mejor”, sostuvo Jorge Andreo Ramírez, de Bankinter. El reto del sector bancario es trasladar este servicio a las plataformas digitales para que el usuario se beneficie en tiempo real.  “Cómo trasladarlo al cliente una vez que el banco ha hecho los desarrollos internos”, explicó Raouf Soussi, de BBVA.

David Pedro Llena, de CaixaBank, cree que este servicio ha sido posible por dos factores: la tecnología de la información que lo permite y el cambio de mentalidad de las empresas, que operan digitalmente y quieren todo rápido y online. Cuando hay un cambio y una nueva oportunidad, aparecen siempre empresas ágiles que aceleran el cambio, como las Fintech.

“Eso es un estímulo para la banca. Los bancos nos ponemos a liderar el proceso”, sentenció Llena. Porque, al contrario que las Fintech, “los bancos ofrecemos servicios en toda la cadena de valor y tenemos un conocimiento del cliente que nos permite dar asesoramiento y un servicio personalizado”, según David.

Le secundó Carlos Dalmau, del Sabadell. “Nos va a obligar a trabajar mucho mejor”. Y a poner sobre la mesa un valor añadido que solo puede aportar el sector bancario: la seguridad y la fiabilidad.

El código que impulsó el comercio internacional

La Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication (SWIFT) nació en 1973 en Bélgica para dar seguridad a las transacciones internacionales. En vísperas de la crisis del petróleo, con divisas que se movían al borde del precipicio y sistemas económicos y comerciales antagónicos, la banca necesitaba un estándar para comunicarse y asegurar el seguimiento y cobro de los pagos. El código SWIFT pronto se universalizó y facilitó el flujo de capitales y el comercio internacional.

En aquella época la información bancaria se canalizaba a través del télex. Los países europeos, divididos entonces por fronteras, regulaciones y divisas, veían con preocupación la ventaja que estaba tomando la banca de EEUU en el comercio global. Los 239 bancos de 15 países que fundaron SWIFT trabajaron desde el primer momento por automatizar los procesos y crear un idioma único. Así, el 9 de mayo de 1977, el príncipe Alberto de Bélgica envío el primer código SWIFT de la historia, desde Bruselas. Lejos quedaban aún el euro y la aparición de internet y de los ordenadores.  Hoy en día, SWIFT atiende a 11.000 instituciones financieras de 200 países y canaliza hasta 36 millones de mensajes bancarios en un solo día.

Su nuevo CEO es, desde julio de 2019, el español Javier Pérez-Tasso.

La experiencia de IATA

Con 394 compañías aéreas, IATA opera a diario en 100 divisas y con 716 cuentas bancarias. Su experiencia con SWIFT GPI le ha permitido atender dos valores críticos en este consorcio: los costes y la velocidad. Javier Orejas, Head of Banking EMEA and the Americas en IATA, celebró la transparencia que ha traído este sistema a los pagos. “Sabemos dónde está el dinero en cada momento y cuánto te está cobrando el intermediario”.

En IATA puede manejar un pago de 40 millones de dólares y no pueden estar esperando horas a que se acredite el ingreso. Eso ha cambiado con GPI. Por eso Javier Orejas cree que SWIFT GPI “puede ser ya un elemento diferenciador para captar clientes” en el sector financiero. Ha sido un pequeño paso, “pero sus beneficios son brutales”, concluyó Orejas.